Real Federación Española
de Béisbol y Sófbol

SALÓN DE LA FAMA

Bienvenidos al SALÓN DE LA FAMA y al MUSEO VIRTUAL
de la Real Federación Española de Béisbol y Sófbol, inaugurados el 9 de septiembre de 2007, coincidiendo con
la celebración del Campeonato de Europa de Selecciones Nacionales de Béisbol en Barcelona.

Ingresó en el Salón de la Fama en 2015


José Antonio Peña Capitán, el “Capi”, nació en Sevilla allá por los finales de los cincuenta. Si queréis la fecha exacta, el trece de noviembre de mil novecientos cincuenta y ocho.   

De los años que tiene, más de cuarenta los ha dedicado al béisbol. Como me dice uno de sus hijos, lo único que le interesa es su familia y el béisbol. En ese orden. Y si los puede unir en uno, mejor. Así sus hijos son grandes jugadores. De hecho uno de ellos es guante de oro en la liga austríaca. Otro lo ha tenido que dejar por el trabajo, pero vuelve cada vez que puede a demostrar que no se olvida del guante y la bola. Y el más joven es lanzador que pasó por División de Honor y ahora sigue siendo muy respetado en la Primera División.


Empezó a jugar en un club histórico, el Altair, allí en Rochelambert, muy cerca de donde ahora está el campo de Amate.


Al siguiente equipo que fue era el Golden Falcons. Jugaba en los Juncos, en Chapina, al lado de la Gota de Leche y en Santa Clara cuando era un colegio americano.

 

Capi demostró pronto que esto del béisbol se le daba. Tiene buen físico y mejor mente. Jugaba de todo. De catcher, de lanzador, en las bases. No se le podía ponchar, jugaba contra el catcher y el pitcher con ventaja. Batazos colocados, un toquecito, un batazo.

 

Del Golden Falcons se pasó a Distrito VII. Y allí se llevó algunos años, hasta los ochenta. La rivalidad era con Medias Rojas antes, después con Charlie Brown y por último con Al-Andalus.

 

En el momento en que la Delegación de la Federación en Sevilla se pierde, él siguió jugando y montando equipos por su cuenta por Montequinto. Allí iba con los niños del barrio a jugar y se los llevaba a jugar a otros lugares, con la condición, impuesta por los padres, de que él fuera quien los cuidara.

 

Hasta que a principios de los noventa se construye la Federación Andaluza de Béisbol, de lo que él participa ayudando y trabajando con José María Ruiz Ortega.

 

En la federación andaluza ha sido piedra capital. Siempre a su disposición. Y estamos hablando desde principios de los noventa. Seleccionador de niños, participando en todos los campeonatos de España a los que hemos acudido.


Monta el Club Scorpions, una unión del equipo The Wolf y otros jugadores de Montequinto y Dos Hermanas. Hasta que este club se pierde hace pocos años,  participó jugando, entrenando y llevando equipos en las ligas municipales de Sevilla, las ligas de la federación andaluza y las de la española. Y en los campeonatos nacionales de sóftbol masculino. Era casi una tradición, la reunión de amigos y deportistas que iban, capitaneados por él y algunos más, a todos los campeonatos de España de Sóftbol masculino que podían.

 

Podríamos haber hecho de esto una relación interminable de hechos y fechas, campeonatos como seleccionador, como jugador, como amigo de todos. Podríamos haber hablado de sus idas y venidas a Portugal con el equipo de béisbol de Dos Hermanas, en los primeros años de este siglo, de su relación con la Universidad Laboral y de cómo consiguió introducir nuestro deporte en él, implicando a todo un departamento de deportes. De su incondicional apoyo a la Federación Andaluza de Béisbol y Sóftbol. De la amistad que lo une con todos los equipos que, aquí sí, rivales son y nunca enemigos.


Pero no. En lugar de hacer una relación completa de todos sus equipos, de todos aquellos que ha formado, entrenado o a los que se ha enfrentado deportivamente, de todas esas peleas con los árbitros que terminaban en cuanto el partido acababa, de cómo quiere a los niños de sus equipos, quisiéramos decir que el béisbol y el sóftbol andaluz sin el Capi no se entiende. Y que al llamamiento hecho para escribir estas palabras nos han abrumado con cariño. Y ello es lo más importante. Que lo queremos y sabemos que todos los que lo hemos conocido a los largo de estos más de cuarenta años lo quieren, porque le ha dado al béisbol y al sóftbol toda una vida sin interés propio, por pura generosidad.


Gracias Capi.

Federación Andaluza de Béisbol y Sóftbol.

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